Sobre mi

Mi nombre es Adriana Sánchez, y escribo esto felizmente desde mi propio departamento a las 12 am, y hoy quiero explicarte como es que llegué al mejor punto de mi vida después de muchos intentos y fracasos.

Fue en 2015 que decidí buscar una manera de ganar dinero durante mis tiempos libres, que admito eran muy pocos, mi mayor deseo en ese entonces era dejar atrás mi trabajo de godinez y poder hacer algo que realmente me hiciera feliz.

5 años antes habría renunciado sin pensarlo un segundo, pero ahora tenia responsabilidades, cuentas por pagar y un par de perros que no podía dejar sin croquetas. Odiaba la idea vivir atada a un trabajo que literalmente me drenaba la vida, pero tampoco quería dejar de recibir un ingreso fijo mientras buscaba una forma de dedicarme a lo que realmente me hace feliz.

Comencé a tomar cursos en línea con la idea de dedicarme a algo que ver con el internet, pero con lo que me encontré es que no era tan fácil como te lo platican.

Inicie con un blog de modas que debo admitir era pésimo, y a los 6 meses por falta de tiempo e interés ya había dejado de postear en ella.

Me dediqué a contestar encuestas en línea, pero cuando me di cuenta que estaba ganando de 10 a 20 pesos por hora en encuestas aburridísimas me di cuenta que eso no era lo mío.

Pero entonces ¿Qué podía hacer? Así es que llegué al diseño web, siempre creí que diseñar paginas era un trabajo laborioso que requería de una carrera que yo obvio no había estudiado, pero lo que descubrí es que no es tan complejo como parece, ¿laborioso? Sí pero bastante divertido si aprendes a hacerlo.

Al principio tuve que buscar en todas partes personas a quienes les interesaba crear su propia pagina web, decidí enfocarme en el diseño de modas que es algo que ya conocía, un año después el dinero que ganaba de mis diseños web era igual a mi salario y a veces mayor, por fin reuní coraje y renuncié a mi trabajo.

Sigo aprendiendo, pero en este momento puedo decir que gano 2 veces más que cuando estaba en la oficina, disfruto mis cafés en las mañanas y las salidas a correr con mis perros y no habría sido posible si no habría tomado un riesgo y aprendido a fallar y seguir intentando.